Esta primavera tengo la suerte de tener unos ocupas muy especiales en un hueco del muro de mi casa. Son una familia de Colirrojos. Ya tienen a sus polluelos fuera del cascarón e incansablemente solicitan comida a sus atareados padres.
Hacer fotos a estos inquilinos es muy difícil, son muy rápidos y huidizos, claro está, por su propia seguridad y la de su familia. Espero que la fortuna me acompañe y pueda dejar constancia del momento en el que avandonen el nido los pequeños, pero lo veo muy compicado...